Colombia Guía oficial de viajes
Miércoles 25 de Marzo de 2009 00:00
Tengo un recuerdo de cuando tenía 5 años, subiendo la piedra por unas escaleras eternas de madera agarrada de la mano de un adulto nervioso para luego sentarme apoyada en un murito sin poder acercarme al borde, tomando una gaseosa en una botella de vidrio, porque no había helado. O tal vez sí me comí el helado y lo que no había era gaseosa, es como confuso. No me acuerdo de nada más porque sinceramente, no vi nada. Si estás en una montaña y no puedes acercarte a un borde, lo que ves es cielo... que es lo mismo que ves estando en el suelo. Esa fue mi primera visita al Peñón de Guatapé. Entonces, con la fuerza de aquella indignación infantil, supe que tendría que regresar y esta vez sí me asomaría por el borde, correría y escalaría esa torre. Veintitantos años después, lo pude cumplir.
Denle una rápida miradita a esta piedra:
Para llegar al Peñol se sigue una ruta por carretera que pasa por varios pueblos en lo que se denomina "La Ruta del Oriente" que no es tal ruta ni está definida. Básicamente te dedicas a recorrer de pueblo en pueblo hasta llegar a tu destino, organizando las paradas para que coincidan, como en mi caso, con una pausa para desayunar, para tomar el algo, para almorzar y a tomar el café de la tarde. Hay que probar la cocina local, ¡eso es lo que digo yo! Súper recomendado hacer una parada en carretera en alguno de los puestos donde vean mazorcas. Ahí les harán unas deliciosas y fresquitas arepas de chocolo, aborrajados, tamales y unas masitas fritas de las que no podrás comerte solo una. Tampoco dejen la compra de arepas para el viaje de regreso: de una vez echen unos cuantos paquetes al carro y colaboren con el negocio familiar y con el desayuno de mañana.
El Salto del Tequendamita es un orgullo local de El Retiro. Uno cruza por los jardines de un restaurante y zona de comida al aire libre bordando la quebrada, hasta llegar al salto de agua que le da el nombre. El lugar lamentablemente tenía la cocina cerrada a la hora del desayuno. De hecho pasamos por acá antes de decidirnos parar en el puesto de mazorcas a calmar el hambre. Por cierto, ¿esta foto que tomé? ¡Mucho mejor que la que está en la Wikipedia! ¡JA!
La parada para almorzar fue en Guatapé, un pueblo lleno de casitas tradicionales con balcones y ventanas llenas de colores. También tiene un malecón junto a la orilla en la cual anclan una docena de embarcaciones de todos los tipos. Así como en Medellín hay chivas rumberas con tragos, bola disco y música pachanguera, en Guatapé hay barcos rumberos. También hay pescado frito, que fue de lo que disfruté ahí sentada en una mesita frente a este pequeño mar artificial. Sólo miren ese cielo azul brillante y esas nubes de algodón. Daban ganas de quedarse mucho rato más, pero faltaba trecho por recorrer.
Ahora sí llegamos a la piedra. A un lado dice GI, lo único que alcanzaron a escribir de "GUATAPE" antes que se armara el bonche de si es del Peñol o de Guatapé y si lo haría verse más bonito o le restaría prestancia. De niña pensaba que era una publicidad de GI Joe sin terminar.
Nosotros fuimos en carro, pero otra manera de llegar es tomar un bus de Guatapé y bajarse en la entrada hacia la piedra. Entonces te tientan con una opción: subir a lomo de mula un corto pero empinado trayecto hasta la base de la piedra o subir a pie. No falta el que cree que si paga mula lo llevan hasta la cima, pero sólo lo llevarán hasta el parqueadero de carros y la zona de taquilla donde comienzan las escaleras para subir por la piedra en sí. Muchos caminan, pero otros intrépidos piden que los carros que pasan los suban, y muchos conductores paran y los arriman hasta la base. Una vez estás en la base, comienzan las dudas. ¿Si seré capaz de subir todo eso? Y no es para menos. Se ve como que alguien hubiera remendado una grieta en la piedra con unas puntadas gigantes. Esas puntadas resultan ser las escaleras de cemento que paso a paso te llevarán a la cima.
Si te ayuda para decidirte te contaré un secreto que descubrí cuando ya iba de bajada. ¿Ves ese edificio que está allá arriba? Ese lugar tiene mesas, neveras, sillas y venden cervezas, gaseosas y frutas. TODO eso lo subieron a espaldas de alguien. Los ladrillos de la construcción y el cemento también. Los chicos que trabajan allá arriba pueden subir unas 10 veces por día, cargados con cajas llenas de botellas y demás carga. Si ellos pueden, ¿por qué uno no?
Esa enorme masa de piedra (el término oficial es "monolito" y tiene 220 metros de altura) es hoy en día lo que considero ser un digno monumento al ingenio paisa. Lo que para muchos fue un desperdicio de tierra arable por años, hoy en día es fuente de ingresos millonarios para la familia dueña del terreno donde yace esa mole, quienes cobran a los visitantes por el parqueadero, por el uso del baño, por la subida a la piedra y por todo lo que vayas a consumir allá arriba (mínimo un refresco). Lo interesante es que uno paga todo eso y siente que valió completamente la pena, porque esa vista es única y se queda quemada en las retinas de tal manera que con cada foto que uno ve resuena esa vocecita en la cabeza que dice "las fotos no le hacen justicia, es más bonito en persona".
Si le tienes miedo a las alturas (que hay gente que sí) no te preocupes demasiado. Siempre puedes esperar a los intrépidos escaladores de tu grupo desde la comodidad de una de tantas tiendas, ventas de souvenirs y estaderitos que hay junto al parqueadero. Esas ruanas de "Yo subí la Piedra del Peñol" las venden abajo, nadie tiene que enterarse. Aunque claro, al no ser que tengan habilidades con la manipulación de imágenes, te faltará la foto de "yo estuve aquí":
Y de ñapa, un videito tomado desde la parte más alta de la torre que está sobre la piedra; para que disfruten vicariamente:
Más foticos por acá.

Juliana este articulo esta apenas para las ganas qe tenemos con mi esposa de conocer esta maravilla que nos ha regalado nuestra madre naturaleza, te agradezco por toda la informacion y gracias a Dios este fin de semane podremos realizar este sueño de ir a Medellin y poir supuesto a Guatape
Con lo "vertiginoso" que me he vuelto me da susto de solo pensarlo. Pero eso de las aarepas y los aborrajaos me gusta.... todo viaje tiene su comida, ¿no? Es increpible, siempre sale mencionado ese pequeño tema.
Las imágenes están muy chéveres.
te felicito por el artículo, es fascinante, me convenciste, mi próximo viaje de paseo incluirá Medellín y opor supuesto Guatapé con su piedra del peñol, aunque reconozco que soy de las miedosas a las alturas, me da vértigo pero me arriesgaré. Hasta Pronto.
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