Colombia Guía oficial de viajes
Viernes 29 de Mayo de 2009 12:42
“Linda casita de aldea de blanco color, con sus tejas rojo fuego que hablan del amor”
(de una canción española)
Visité Popayán hace ya algunos años. Trato de hacer memoria, ese ejercicio que es escarbar entre montones de sensaciones que nos deja cualquier viaje. Me doy cuenta que otros lugares evocan en mi sabores, cierto toque sútil del aire, alguna comida inolvidable, cierto aspecto del cielo a alguna hora del día o de la noche. Instantáneas que se quedan ahí guardadas en la memoria y que parecen ser el único y verdadero botín del viajero, lo que le queda para contar después de mostrar las fotos. De Cali por ejemplo recuerdo su deliciosa brisa a las seis de la tarde, del Pacífico su belleza quieta, inexplorada, la densidad de la selva, el olor del mar.
Sin embargo el recuerdo más vívido que me dejó esta ciudad de paredes blancas y tejas rojas de barro , no parece ser tanto una sensación, algo estrictamente ligado a alguno de mis sentidos…. no, no es su blancura lo que más recuerdo, ni sus hermosos faroles en la noche, ni su silencio y quietud tan propios de una ciudad del interior, ni su liberalidad, única en el país.
Popayán evoca en mí por sobre cualquier cosa las ideas de cultura y tradición. Recuerdo que camino del puente del Humilladero, en una de las paredes de la Universidad del Cauca encontré un grafitti que decía “Tus paredes son blancas, pero tu conciencia sigue siendo negra”. Esto es Popayán, una ciudad culta hasta la médula, en donde las paredes hablan también con inteligencia. Cuna de varias de las mentes más célebres de éste país, el poeta Guillermo Valencia autor del colombianísimo poema Los Camellos, el escultor Edgar Negret (vínculo), el sabio Caldas y Camilo Torres ( y ya en épocas más recientes del twittero @cavorite XD)
Es historia, pero historia viva gracias a tradiciones que sus pobladores han mantenido por siglos, pese a que la ciudad ha sido azotada por varios terremotos, el último de ellos el 31 de Marzo de 1981. La arquitectura de la ciudad permanece intacta. Es mezcla patente de pobladores indígenas, asentados en las faldas de la cordillera hace siglos, y de poblaciones negras descendientes de los mercados de esclavos que funcionaban muy cerca del puente del humilladero y en la plaza que aún es mercado de la ciudad.
Pero si fuera necesario extender mi descripción, diría que Popayán es una ciudad armoniosa. Su clima es templado, no hace demasiado frío, ni demasiado calor; es una ciudad que no es ni grande ni pequeña; es una ciudad calmada pero no tanto como para aburrirse. Sus gentes son cultas y reservadas, sin llegar a ser parcas ni distantes. Y es armoniosa porque en su arquitectura hay, por sobre todo, proporción y orden. Sus paredes siempre lucirán religiosamente blancas, un espacio apto para caminar.
Si, a Popayán hay que caminarla, silenciosamente. La historia habla en sus calles, no hay que ir a buscar nada, porque su belleza está allí ante los ojos. En una esquina está la torre del reloj, símbolo de la ciudad, de repente ve la Ermita, luego ve la iglesia de Belén, en cada esquina tropieza con iglesias y hoteles de arquitectura deliciosa, y como no, con su imponente Catedral, testigo de que la ciudad sigue en pie, aún después del desastre del 1981.
Y si está de buenas y la mañana le regala un cielo despejado, puede levantarse al otro día, abrir su ventana y encontrarse con este gigante frente a los ojos, el volcán nevado del Puracé.
A Popayán hay que mirarla, de día y de noche, son cosas bien diferentes. En Popayán a cualquier lado se llega preguntando, los patojos le darán una seña infalible para llegar , a.k.a. “dirección patoja”, que es la costumbre de indicar direcciones en relación con alguna institución o negocio cercano.
Mi plan recomendado es salir a ver Artesanías “ahí frente a bomberos”, por ahí a las seis de la tarde salir a comer algo, si es Semana Santa esperar las procesiones y luego ir al Parque Caldas. Este sitio es el mejor para ver transcurrir la vida de los payaneses entre emboladores, fotógrafos, carros de helados y raspaos y sus tradicionales campanitas, y como no, para tomarse una cerveza. No puede irse por ningún motivo sin comer dulcecitos donde carmelita, dulces típicos de la región, panes de carne, panelitas, tamales y kumis, liberales, y por supuesto las míticas empanadas de pipián.
Como dato curioso, debe saber que la ciudad es el ÚNICO lugar de Latinoamérica que ha sido declarado por la UNESCO como Ciudad de la Gastronomía , no sólo por su gran oferta, sino también porque también hay tradiciones antiquísimas ligadas a su comida: las carantantas, los aplanchados dulces de doña Chepa, una señora de 88 años que los prepara desde hace 72 en el centro histórico, el salpicón que sólo encontrará en otro de los sitios típicos del lugar y que se prepara de la misma manera desde hace 250 años con mora, lulo, guanábana y azúcar y cuya única variación es que el hielo raspado que se usa ya no es traído desde el volcán nevado Puracé.
Visite el Pueblito Patojo, la ermita, el Teatro Guillermo Valencia, el Museo de Historia Natural, La Iguana si es fanático de la salsa. No voy a contarle como llegar allí, pregunte, que en Popayán a todo lado se llega preguntando. Camine por sus calles y vívala. Si Ud es curioso y afable, estas calles y sus habitantes le contarán toda la historia que guardan estas blancas paredes. Váyase por ahí a andar, porque a Popayán hay que mirarla y caminarla.
Algunos twitteros patojos @cavorite, @carloscaicedo, @pinedaproject, y @andreslara501 (a quien agradezco su colaboración con algunas precisiones para la elaboración de este post)

Popayàn es lo mejor, y para la gente que no la conoce que valla es un lugar tranquilo en el que se puede vivir plenamente por mi parte amo mi ciudad la cual tiene un pedasito de mi corazon te amo popayan por todo lo que me has dado buenas y mals experiencias pero esa eres tu la ciudad blanca la mejor.
Uff..que descrpcion mas hermosa de mi ciudad amada, la que no puedo visitar con la frecuencia que quisiera.
Un Payanes, no habria podido hablar de ella mejor.
Pude trasnportarme por medio de este escrito, caminar,comer y hasta percibir su olor,pues siempre he dicho que Popayan tiene un delicado olor a madera antigua mezlacso con jazmin.
popayan es la cuidad blanca, la cuidad culta de colombia.. sin exajerar es la cuidad mas comodo y economica para vivir de todo colombia es pequeña pero bonita muy hermoza. la gente que la habita es gente amable es gente agradable con la que se puede contar para lo que sea para lo que se necesite es gente que cuando llegan los turistas los hacen sentir bien para que se lleven una buena imagen de esta.
hahah como olvidar su semana santa reconocida a nivel nacional e internacional hay que visitar mi cuidad bella para llevarse una buena impresion de esta.
hola yo soy juan pablo vivo en popayan y les digo q esta ciudad es hermosa,la comida tipica de aqui es el tamal de pipian y tolimense, la semana santa es muy linda aqui los pasos son hermosos ,los atardeseres, para q les digo mas realmente es linda bengan a conoserla OK.............
Solo puedo decir UFF -- WOW, gracias por esas palabras de mi amada Popayán, como orgullosa Patoja/Payanes que soy te digo que se siente en el alma y en el corazón que alguien que conocio nuestra ciudad piense eso, es bonito ver que otras personas también la admiran en todo su esplendor.
Las carantantas son deliciosas, son de maiz blano, lo hacen del pegado de la paila cuando se cocina y se deja que quede bien delgada, cuando la vas a servir se frita y queda crujiente, espectacular, visita a Popayan y sabras que no te digo mentiras.
Hola para saludarte y esperar que vuelvas por esta hermosa tierra, sobre el comentario que tu haces del desatre creo te refieres al terremo te suguiero que la fecha apropiada es el año 1983, pero no hay problema el comentario total es demasiado para tan poca imprecision, mil gracias por sus comentarios.
Hola!
Popayán es muy hermoso y muy tranquilo. Actualmente esta un poco desordenado por la realización de alguans obras publicas que en un futuro nos brindaran una ciudad mejor.
Las carantantas son un pasaboca típico hecho a base de maiz. cuando se hace cocidos de maiz, en las ollas queda una capa de masa de maiz pegada a los bordes. Esta se retira suavemente para que no se desbarate y luego se frita. ¡son deliciosas! antes de almorzar o cenar, con un asado, con hogao, con guacamole o chimichurri,con unas cervecitas! bueno con lo que elijas!
Un abrazo desde aca, desde Popayán!
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