Colombia Guía oficial de viajes
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A finales de agosto de 1910 llegó a Aracataca la familia Márquez Iguarán. Había hecho un gran éxodo de veintidós meses desde Barrancas (La Guajira) y un peregrinaje a través de Riohacha, Santa Marta y Ciénaga. Compraron una amplia casa cerca de la plaza principal del pueblo. Si bien era un pueblo remoto, Aracataca ya había recibido a numerosos inmigrantes de España, Italia, Siria, Palestina y Líbano. A partir de la segunda década del siglo se consolidó una bonanza bananera que trajo consigo la luz eléctrica, una primera orquesta, el Camellón 20 de julio, la construcción de la iglesia y la lotería, un juego semanal que prosperaba a la sombra de sus actividades económicas y sociales.
Al explicar el origen de Macondo, Gabriel García Márquez ha dado la versión más verosímil en medio de las hipótesis que se barajaron inmediatamente después de la publicación de Cien años de soledad. Las vuelve a repetir en Vivir para contarla: “El tren pasaba a las once por la finca Macondo, y diez minutos después se detenía en Aracataca”.
Aracataca, ese pequeño caserío a ochenta kilómetros del mar Caribe, antiguo asentamiento de los indómitos indígenas chimila, irrigado por los ríos de aguas heladas que descienden de la Sierra Nevada y desembocan en la Ciénaga Grande, se había convertido en municipio en 1915. Con Ciénaga, Fundación, Pueblo Viejo, Pivijay y Sitionuevo hizo parte de la zona bananera, donde ya en 1908 se observaba el auge de la producción de la fruta que salía por el puerto de Santa Marta bajo el poderío de la United Fruit Company". Alberto Avello Vives, El Caribe bananero de Gabriel García Márquez, 2007.
Cuando Gabriel nació, todavía quedaban rastros de la fiebre del banano que años atrás había sacudido la zona. Aracataca parecía un pueblo del lejano oeste, no sólo por su tren, sus viejas casa de madera y sus hirvientes calles de polvo sino también por sus mitos y leyendas. Hacia 1910, cuando la United Fruit Company había erigido sus campamentos en el corazón de las sombreadas plantaciones de banano, el pueblo había conocido una era de esplendor y derroche (…)”. Plinio Apuleyo Mendoza, El olor de la guayaba, Editorial Bruguera, Barcelona, 1982.
Consulta los textos completos de Aracataca en la guía Las rutas de García Márquez, que puedes adquirir en la Librería Nacional de Cartagena y Barranquilla y en la librería Ábaco de Cartagena.

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