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San Agustín: parque de los dioses de piedra

Parque Arqueológico de San Agustín

Parque Arqueológico de San Agustín

Desde la cima de una loma, la estatua mira directamente al frente. Lleva puesto el abrigo de un jaguar y la gran cabeza del felino descansa sobre la suya. Sobre el jaguar reposa la piel de un caimán sonriente.

Esta estatua de roca volcánica es una representación de un antiguo ritual indígena, en el cual hombres jóvenes se vestían con cueros de animal, con el fin de sus absorber sus poderes.

La elegante estatua, brillantemente esculpida, es una de cientos que habitan en el Parque Nacional de San Agustín en Colombia, un lugar que la UNESCO calificó como “el grupo más grande de monumentos religiosos y esculturas megalíticas de Sur América”. Estas magníficas piezas son todo lo que queda de una civilización estéticamente avanzada que vivió y desapareció misteriosamente hace 1.500 años.

Los arqueólogos estiman que las estatuas fueron creadas entre los años 100 y 800 A.C.

Muchas de las estatuas, que van de uno a siete metros de altura y pueden llegar a pesar más de una tonelada, se enfocan sobre la dualidad de la vida, el sol y la luna, la muerte y nacimiento.

Mirar fijamente los elaborados diseños puede ser una experiencia alucinante; el demonio sonriente, el águila de mirada penetrante que sostiene una culebra en el pico, el hombre que se saca una lagartija de la boca.

Nuestro guía fue Fabio Burbano, quien tenía un conocimiento enciclopédico de las estatuas y de la región. Dijo que según los arqueólogos, la naturaleza psicodélica de las reliquias fue el resultado del uso intenso de una droga psicotrópica natural.

Parque Arqueológico de San Agustín

Parque Arqueológico de San Agustín

Las estatuas fueron esculpidas con el ojo de un maestro. Ante una inspección más cercana, se revelan detalles intrincados. Al mirar de cerca la cara se ve que las cuencas de los ojos representan dos cabezas de águila que fijan la vista la una en la otra.

Muchas de las piezas fueron creadas como guardianes y puestas para toda la eternidad en muchas de las tumbas indígenas que están dispersas alrededor del parque nacional. Todos estiman que las estatuas podrían ser tan solo un tercio de lo que permanece enterrado.

Brooke McIntyre, quien visitó Colombia procedente de Nueva Zelanda, se encontraba de pie admirando las estatuas del cercano Parque de Isnos, que al igual que San Agustín fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. La estatua se alzaba siete metros en dirección al cielo.

“Es que son tan impresionantes”, dijo, mientras permaneció parada en la sombra de la estatua.

Pero desde que ella llegó acá, ha sido sorprendida agradablemente.

 

La hospitalidad ha sido sorprendente… ayer fuimos a una cabalgata larga a conocer otro parque. El guía era realmente bueno y nos explicó la historia y las leyendas detrás de las estatuas. Y el paisaje era bello.

En realidad los parques sí son escénicos, dispuestos en medio de colinas ondulantes y bosques espesos. Por los senderos del bosque revolotean mariposas (incluyendo un espécimen pintado en las alas con algo que parece un número 98). Desde detrás de la masa de árboles, hay un constante coro de árboles e insectos.

El pueblo de San Agustín queda 400 kilómetros al suroeste de Bogotá

Llegada al pueblo de San Agustín

Al pueblo de San Agustín se puede llegar en cualquiera de múltiples vuelos a la ciudad de Neiva. Desde allí hay que hacer un recorrido de tres horas por tierra a atravesando dos cordilleras de los Andes colombianos.

Nos alojamos en el hotel Yacobi en las afueras del pueblo sobre la carretera que conduce al parque nacional principal. El hotel es bueno y su costo de $60.000 por noche, razonable. El mejor restaurante que encontramos fue “Donde Richard”, que está especializado en asados y sirve un buen desayuno.

San Agustín en el Departamento del Huila

San Agustín en el Departamento del Huila

Los turistas están llegando en números crecientes a visitar el pueblo y los parques nacionales circundantes, pero esta zona sigue siendo una gema sin descubrir. En un viaje en temporada baja, y con suerte, se podrá estar solo en el parque, libre de las molestias de las cámaras de fotografía de otros. (Sin embargo, durante las temporadas pico, como Semana Santa y enero, puede ser difícil conseguir alojamiento a menos de una hora del parque, lo cual es una indicación del reducido número de hoteles más que de otra cosa).

Turismo de aventura en San Agustín

Aunque el encanto tradicional han sido los parques, San Agustín está empeñado en ampliar su atractivo. Se está fomentando el desarrollo del turismo de aventura como el montañismo, las caminatas en la naturaleza y el rafting. Salimos hacia el Río Magdalena vestidos con nuestros trajes de neopreno para protegernos del agua fría. Amir Bouserahare, inmigrante francés, maneja Magdalena Rafting .

“Hay pocos ríos en Colombia con rafting tan bueno como el que hay aquí a lo largo del Río Magdalena”, dijo mientras hacíamos los preparativos finales para lanzar la balsa. Él ofrece salidas para principiantes que pasan por rápidos nivel 2 y llegan hasta el difícil nivel 5.

El río serpentea por el valle en medio de bosques que se alzan por las laderas de las montañas. Los finqueros nos saludaron desde la orilla, animándonos cuando nos acercábamos a un torbellino grande.

En un momento dado, la embarcación pasa por una cascada alta que cae 180 metros al río, creando una nube permanente de partículas de agua.

Al dejar San Agustín, allá arriba en las montañas las estatuas continuaban su vigilancia eterna.

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