
Estás en:
Boyacá es un mar de fértiles montañas de la Cordillera Oriental decoradas por cultivos de mil colores testigos de las batallas independentistas que moldearon América del Sur. Su rica topografía exhibe los aromas de su vasta producción agrícola y los paisajes más galantes, como el desierto de la Candelaria y la cumbre el Nevado de Cocuy, alrededor de los cuales se erigen los más pintorescos pueblitos coloniales que atraen múltiples turistas.
La Laguna de Tota es el mayor cuerpo de agua natural de Colombia.
¿Quién pensaría que en medio de la Cordillera Oriental, a más de 3.000 m.s.n.m., se oculta una imponente laguna, hija de un mar interior en los Andes de las eras mesozoica y paleozoica? La Laguna de Tota es el mayor cuerpo de agua natural de Colombia, con 44 km2 y posee aguas turquesas y playas de arena blanca que recuerdan océanos gélidos.
El más grande atractivo turístico de la laguna es su idoneidad para la práctica de pesca deportiva, de la cual se pueden obtener excelentes truchas arco iris. También es un escenario excelente para la práctica de deportes náuticos y la navegación. Todos los años hay un campeonato anual de pesca y deportes náuticos.
En medio de Tota hay tres islas: San Pedro, Santa Helena y, la más pequeña, Cerro Chiquito. A ellas se puede acceder en lancha y ofrecen un bonito paisaje para admirar. En el sur de la laguna está Playa Blanca, santuario para la adoración de los indígenas muiscas a los dioses un lugar de arenar blancas propicio para acampar y con una buena zona de restaurantes.
Tota significa “Tierra para la labranza” en lengua indígena
Un buen plan para pasar el día en los alrededores de la Laguna de Tota es visitar las poblaciones que conservan una arquitectura muy tradicional, entre campesina y colonial. Dichas poblaciones son: Aquitania, ciudad industrial; Iza, Cuitiva y Tota.
Este destino mágico está a 3 horas y media de Bogotá y significa “Tierra para la labranza” en lengua indígena. Por su altura, es importante usar bloqueador solar y llevar una buena chaqueta para resguardarse del frío.
Al recorrer la capital de Boyacá, hay un paseo arquitectónico a través de la Catedral de Tunja, de gótico-isabelinos con detalles platerescos, del renacimiento español. Hay templos y conventos con decoraciones de estilo español mudéjar, así como el espectacular templo de Santo domingo, considerado la “ Capilla Sixtina del arte barroco hispanoamericano”. También hay casas como la del Fundador, la de Juan de Castellanos y la del Escribano Don Juan de Vargas, típica andaluza.
La Plaza Mayor de Tunja es la más grande de todas las hechas en América, en tiempos de la colonia española.
Ya que son las iglesias y templos los que mejor ostentan la bella arquitectura heredada de los españoles, Tunja se convierte en una ciudad propicia para el turismo religioso. Se destacan el Templo de Santa Clara la Rea, el de San Francisco, San Laureano y Santa Bárbara entre otros.
La Plaza Mayor de Tunja es el lugar de encuentro de los habitantes de la capital boyacense. Alrededor de ella se encuentra el mayor número de edificaciones coloniales de la ciudad y se llevan a cabo las verbenas de la fiesta del aguinaldo boyacense en diciembre. Esta plaza es la de mayor tamaño de todas las hechas en América, en tiempos de la colonia española.
Villa de Leyva es un pueblo para relajarse, descansar y divertirse.
Uno de los pueblitos que mejor conservan la memoria de tiempos coloniales y que en su arquitectura expresa mejor la influencia española es Villa de Leyva. Su plaza mayor es enorme: 14.000 m2 para reunir a turistas y gente local alrededor de los coloridos e interesantes festivales que se celebran a lo largo del año.
En temporada baja, es un lugar para relajarse, caminar por entre calles empedradas y disfrutar en los pequeños pero agradables restaurantes que ofrecen tanto gastronomía típica como internacional. Durante temporada alta, es propicia para la diversión y el disfrute de las fiestas locales, como el Festival de Viento y las Cometas, el Festival de las Luces, el de Astronomía y el de Cine.
Además de tener una excelente infraestructura hotelera, existe la posibilidad de alquilar casas hermosas por sus fachadas y jardines interiores que llevan la frescura de las verdes montañas de los alrededores, a su interior.
En Villa de Leyva y sus alrededores hay innumerables lugares para conocer, como el museo El Fósil, donde está un gigante fósil de 120 millones de años; El Infiernito, centro astronómico de los muiscas; las cascadas de la Periquera, la laguna de Iguaque y el desierto, propicio para el ciclo montañismo y el bici cross. Otros deportes que pueden practicarse son el canyoning, caminatas ecológicas, espeleología y cabalgatas entre otros.
Ráquira es la capital colombiana de la artesanía.
Ráquira es la capital colombiana de la artesanía, dada su amplia tradición alfarera que data de tiempos prehispánicos. Además de ollas, jarras, tazas para el café y utensilios de cocina, se ven figuras antropomorfas y zoomorfas, piezas para pesebres, cerditos-alcancía, etc.
Tal vez por esta habilidad de los pobladores de Ráquira el nombre de la población significa Ciudad de las Ollas en chibcha. Esos indígenas fermentaban chicha, almacenaban alimentos y preparaban su comida. Los artesanos trabajan con arcilla negra, arcilla blanca, arcilla amarilla y arcilla roja.
En Guacamayas, otra población de Boyacá, se producen muchas de las artesanías en fique más coloridas y bonitas, empleadas para ornamentar o como elementos de uso doméstico como individuales, fruteros y canastos entre muchas otras cosas.
Un material que ha cobrado mucha popularidad es la nuez de tagua, para la elaboración de joyería y ornamentación. Es en Chiquinquirá donde mejor y con más creatividad se trabaja ese material, conocido como el marfil vegetal.
Aunque se consiguen en todo Boyacá, las ruanas se hacen específicamente en Nobsa, un pueblo en el oriente del departamento. Una ruana es un poncho para tierra fría hecho de gruesa y cálida lana virgen, excelente para espantar el frío de las montañas boyacenses.
Paipa es una ciudad idónea para el descanso, la relajación y el turismo de salud, gracias a su amplia infraestructura hotelera y yacimientos de aguas termales con propiedades medicinales. Alrededor de esas aguas termales se han desarrollado centros de hidroterapia, lodoterapia, saunas, turcos y masajes, excelentes para relajarse y descansar, además de embellecerse.
Alrededor de las aguas termales de Paipa se han desarrollado centros de hidroterapia, lodoterapia, saunas, turcos y masajes.
Posee un arquitectura que evoca lo colonial y lo fusiona con la modernidad. En el centro se encuentra la calle de las artesanías, lugar en el cual pueden adquirirse hermosos trabajos hechos a amano que representan todo el saber de los habitantes de Boyacá. La ciudad también sobresale por una infraestructura apta para el turismo corporativo, las convenciones, conferencias y viajes de incentivo empresariales.
Otros planes para hacer pueden incluir una visita al pantano de Vargas, al monumento a los Lanceros a media hora de Paipa y al Lago de sochagota, el cual ofrece planes familiares, para amigos e incluso para parejas. Paipa está a tres horas de Bogotá, saliendo por la autopista norte o puede llegarse en avión, a través del aeropuerto de la ciudad.
© 2007-2009 por Proexport - Vicepresidencia de Turismo
Este sitio usa Joomla como plataforma, adaptación: Astrolabio.
Sitio validado con los estándares del Consorcio W3C: