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Nuquí, la 'sala de partos' de las ballenas jorobadas

“¡La leche!, ¡la lecheeee!”. El grito entra por la ventana un poco después de que lo han hecho los primeros rayos de sol. Sin embargo, “la leche” no es leche, delicioso jugo de vaca, sino pescado fresco y coloquialmente le han llamado así porque la reconocen como la única proteína a la que tienen acceso.

Haga click sobre la imagen para ampliarla Niños jugando en las playas de Nuquí.

Niños jugando en las playas de Nuquí

La población de Nuquí no es una isla, pero parecería. A ella solo se llega por el aire o por el mar. Eso ha servido para que ciertos vestigios de lo que en las urbes consideramos indispensables, allá solo sean referencias de tiempos y espacios diferentes. Una vieja volqueta que nadie recuerda cómo llegó, se erige como pieza de una arqueología post guerra con inscripciones de la Alcaldía Municipal.

Los fierros salen como pueden de una maleza egoísta que arrastra hacia la tierra los pedazos de lo que la administración del momento se tragó con fuerza. Resulta divertido especular qué más historias habrá tenido ese mamotreto como que seguramente alguna vez se varó y el repuesto nunca llegó después de haber diligenciado varias formas de la burocracia estatal.

Haga click sobre la imagen para ampliarla Josefina Klinger.

Josefina Klinger

Las mañanas comienzan temprano con la faena de la pesca en la que los hombres más hombres se enfrentan a la mar que no siempre es tan pacífica como su nombre. Van a traer “la leche”, el pueblo espera con ansias la proteína que ha hecho parte de su dieta por cientos de años. Aún así, si lo hombres más hombres llegaran sin leche, Nuquí no moriría de hambre.Josefina y grupo Josefina Klinger (en la foto), una hermosa negra de mediana edad, de las mujeres más mujeres y líder natural de esta tierra y de estas aguas, sabe que la abundancia está a la orden del día. “No somos pobres, aquí se muere de hambre el que quiera dejarse morir porque hay frutas, camarones, pescados, vegetales…” La contundente frase sale de sus labios cuando en una turista ignorante y malacostumbrada al glamour y las falsas comodidades de la ciudad, Josefina advierte esa mirada lastimera que ve con pesar los pies descalzos de los niños o el abdomen sin un miligramo de grasa con la piel brillante que forra el six pack de hombres y mujeres.

Haga click sobre la imagen para ampliarla Astillero local de Nuquí.

Astillero local de Nuquí

Esas mañanas que comienzan con deliciosas empanaditas de piangüa, un molusco rico en proteínas o un generoso plato de sierra, uno de los manjares que en Bogotá se cotizan por encima de los 40.000 pesos (US$20, aproximadamente) y con una luz que rompe las sombras, termina con una penumbra que a pesar de su espesura no intimida a nadie. Musicos La energía se va casi todas noches y Nuquí queda a oscuras plenamente. Aún así la gente sale a caminar y llega a las cantinas locales como la célebre ‘Pa’chupá’, que como su nombre lo indica, en materia de entretenimiento son muy especializados y van al grano. A este lugar llegan negros, indios emberá y colonos; y uno que otro viajero anacrónico como yo. Todos entramos por la puerta a excepción de los emberá que llegan por el río y se trepan por las columnas aparentemente enclenques del palafito que sostiene a este bar. Es una suerte de Venecia negra en el Chocó.

Haga click sobre la imagen para ampliarla Músicos locales de Nuquí, en la playa en horas de la noche.

Músicos locales de Nuquí, en la playa en horas de la noche

Nuquí es realmente bonito. Su plaza central tiene cancha de fútbol que a la vez sirve de calle principal y que tiene como marco a los negocios locales que en su mayoría son de los paisas que han colonizado este puerto con sus costumbres y los víveres que llegan por alguno de los taxis aéreos.

Otro de los atractivos que han encontrado los viajeros es que en Nuquí revientan olas enormes, hermosas y retadoras. Desde pequeños, los niños aprendieron a quitarle las tablas a las camas para usarlas como tablas de surf para remontar las olas bravías. Surf 1Una turista que los vio alguna vez los alentó a que lo volvieran deporte, luego de ver que otros turistas con tablas profesionales eran superados por los nativos en las tablas que horas antes habían recibido el sueño pesado. Semanas después les envió por correo los uniformes del primer equipo de surf de Nuquí porque resultó ser la dueña de una empresa textil. Y poco después consiguieron las tablas 'de verdad'.

Haga click sobre la imagen para ampliarla Sorfista nativo de Nuquí.

Sorfista nativo de Nuquí

Pero sin duda alguna, lo mejor que tiene Nuquí es estar tan cerca de la Ensenada de Utría, un parque natural que alberga una gigante entrada de aguas calmas. Allí, las ballenas jorobadas –que han llegado desde el sur del continente y esperan llegar hasta ‘encontrar pared’ en el Norte– hacen una pausa, la más importante de sus vidas, para parir los ballenatos que son expulsados como un torpedo desde la madre desconcertada. Sin embargo, la madre es sabia y por eso entre todas las posibles leguas desde Patagonia hasta Alaska, ha elegido tener su parto fuera de las traicioneras corrientes del Pacífico porque conoce que en esa piscina natural que a su paso por Colombia encuentra en Utría tendrá mayores posibilidades de no perder a su cría.

Ver a las ballenas nadando con sus crías es uno de los espectáculos más inolvidables y un privilegio que se le concede a Colombia por tener la suerte de unos accidentes costeros increíbles y unas aguas cálidas

Cómo llegar:
La forma más sencilla de llegar a Nuquí es por vía aérea desde Quibdó o desde Medellín.
Dónde quedarse:
Varios hoteles rústicos hospedan a los turistas. El más conocido es El Cantil, pero una buena opción es aprovechar el programa gubernamental llamado Posadas turísticas, con el que el que el estado facilita unos recursos para adecuar las viviendas a las necesidades de los viajeros. Tuve la suerte de quedarme en la propia casa de Josefina Klinger.
No se puede perder:
Ensenada de Utría, Panguí, Isla Mico, Aguas Termales.
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CON EL APOYO DE:

Ministry of Commerce, Industry and Tourism Fondo de Promoción Turistica Proexport entidad que promueve el turismo, la inversión extranjera y las exportaciones en Colombia

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