Colombia Guía oficial de viajes
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Jueves 25 de Junio de 2009 16:32
Me prestaron un carro para darme una vuelta para donde quisiera. Elegí Boyacá, porque habían puntos que no había conocido en viajes anteriores, y porque quería hacer el viaje de nuevo en carro. Quería ver cómo cambiaba la experiencia.
Viajar en carro es lo máximo. Es para lo que se inventaron los carros y las carreteras. Es una delicia. Es la misma sensación de libertad, de poder controlar la ruta y los tiempos que te da la bicicleta en el tráfico de la ciudad, pero en distancias muchos mayores. Las carreteras por las que estuvimos están en muy buen estado y por buenos tramos ya hay doble calzada, lo que para conductores inexpertos como yo es una bendición: no hay que adelantar a nadie.
Como se había anunciado, iba a ser el viaje más geek jamás antes visto. La ruta se trató de seguir en su totalidad con Nokia Sports Tracker, aparte de que estuvimos contando los progresos en twitter, videos en vivo por QIK, y las fotos quedaron en flickr. El viaje está enterito en on the road again. Olvidaba mencionar que nuestra compañera inseparable, imprescindible, y salvadora de la patria en más de una ocasión fue Penélope, el nombre que le pusimos a la voz con acento español de Nokia Maps 3.0, el cual junto con Ovi maps es el mejor compañero de ruta que puede haber: te traza la mejor ruta para llegar de un punto a otro, te avisa de los cambios de carril, te ayuda a cruzar los pueblos sin perderte en ellos... es de lo mejor que he visto para acompañar un viaje en carro. Y con mayor razón, éste. Ah, Y habla.
Lo que más me gusta de Nokia Sports Tracker es que te permite saber datos como cuanto duraste parado en X lugar, a qué hora saliste, a qué hora llegaste ... y bueno, datos como la distancia recorrida, velocidad máxima e incluso la altitud. Por desgracia la aplicación es un poco inestable a ratos (sobre todo si uno tiene otras aplicaciones abiertas al tiempo) y suele cerrarse. Intentamos en vano durante todo el recorrido hasta Chocontá conectarnos a internet para saber el teléfono del hotel al que íbamos a llegar y avisarles que íbamos en camino, pero se nos descargó el portátil y preferimos parar y comer algo.
Ah, paramos en Tunja y conocimos la plaza.
Nuestro centro de operaciones fue en Villa de Leyva gracias a la Estancia El Olivo. Es una casa acondicionada con unas 10 habitaciones, cada una con un nombre de piedra preciosa y decoradas de forma coherente con el nombre. Muy bonitas y con muy buen gusto. La atención es muy buena, el ambiente es realmente familiar al ser sus propietarios los anfitriones: Heli Darío y Ruby, junto con Antonia -la perra-, y los gatos Tiramisú y Rayas. Reciben mascotas (primer hotel que veo que lo haga) y sus precios son muy buenos, considerando la oferta en la región y lo buenas que son las habitaciones.
El monumento a los lanceros queda cerca de Paipa. Fue donde se libró una de las batallas más determinantes para la independencia de la Nueva Granada del reino español. Fueron apenas 14, los que de forma heroíca derrotaron (OK, ayudaron a) a un ejército Español que los superaba en tamaño. Dice la leyenda que eran tan diestros en el manejo de la lanza que "el primero era el más difícil". Atravesaban al rival con la lanza y para el segundo ya estaba "lubricada" y podían atravesar el siguiente y tomar la lanza sin mayores tropiezos. El relato tiene mucho de épico-fantástico pero bueno, alguna base real debe tener. Es tan importante esta batalla en la historia de Colombia que tiene parte en la quinta estrofa en el himno nacional, le da el nombre al curso más importante (y exigente) de la instrucción militar -no solo de colombia sino del mundo- es el curso de lancero, y hasta la frase de esta batalla "vencer o morir" es hoy el lema del arma de ingenieros, en el ejército nacional.
El monumento es imponente y vale la pena visitarlo.
De Sogamoso no hay mucho que decir, es un ciudad industrial y de las más importantes de Boyacá. Era una ciudad importante incluso desde antes de la colonización española.
Luego fuimos a Monguí. Un pueblo colonial hermosísimo (fundado en 1601), con la única plaza principal con premio de montaña incluído. Su arquitectura colonial es muy atractiva, bien conservada, y la especialidad del pueblo es la fabricación de balones de fútbol.
A Monguí llegamos tarde, sin haber almorzado, pero por fortuna conseguimos un lugar donde nos dieron la hamburguesa más "particular" que hayamos visto en nuestras vidas. Y que tal vez nunca veremos algo igual. Deliciosa, aunque no parezca.
La periquera es una cascada cerca de Villa de Leyva. Cerca cuando se va en carro, porque a pie ya no es tan cerca. Se puede hacer torrentismo, escalada y actividades relacionadas. Es un buen plan.
La zona de Villa de Leyva fue hace millones de años el lecho de un océano. Es por eso que es muy común encontrar en la región fósiles de animales prehistóricos. Los más conocidos son "la Amonnita" Que es una ammonite gigantesca y "El fósil", el cual, como su nombre lo indica, es un fósil de un cronosaurio.
Villa de Leyva (fundada en 1572) es otra ciudad colonial, tal vez una de las más importantes, grandes y mejor conservadas. Es patrimonio histórico y cultural, monumento nacional, e incluso (dicen, no encontré evidencia histórica) fue la capital del virreinato de la nueva granada mientras el presidente de la Real Audiencia fue Andrés Díaz Venero de Leyva.
Justamente a él se le debe el nombre a Villa de Leyva: La Villa-de-Leyva. La leyenda también afirma que trasladó la sede del virreinato porque el clima de Bogotá le perjudicaba su precaria salud. Al haber tanta actividad Real en la zona, en 1620 construyeron un monasterio dominico (Santo Ecce Homo) el cual se conserva en muy buen estado y es otro buen destino. Siempre me ha llamado la atención el cementerio, muy al estilo de película de terror.
También hubo actividad prehispánica en la zona y está "El infiernito". un observatorio muisca de comparable magnitud y precisión al de Stonehenge. Villa de Leyva hoy es el mayor centro turístico de Boyacá, y cuenta con la mayor oferta hotelera de la región.
Cerca de Villa de Leyva está Sutamarchán, la cual es famosa por su longaniza, la cual se autodenomina "la mejor de Colombia". Y pues no lo discuto, porque efectivamente es deliciosa. Finalizando el día pasamos por Ráquira, otra ciudad prehispánica de origen Muisca (Ráquira viene de Taquira: "ciudad de las ollas" en Chibcha), ya que la región se caracteriza por ser rica en arcilla con la que se han fabricado todo tipo de utensilios de barro cocido, por siglos. Tanto así que Simón Bolívar se refería a Ráquira como "donde está la virgen de los tiestos".
Hoy Ráquira es un centro turístico para la compra de todo tipo de artesanía, típica o foránea, pero aún se conserva la tradición de la fabricación de utensilios de barro, aunque cada vez de manera más industrial, desplazando la de fabricación artesanal.
Lo malo de las vacaciones o paseos es que se terminan demasiado pronto. Conocimos Pozos azules, unos -como su nombre lo indica- pozos naturales formados por aguas subterráneas con alto contenido en minerales que les dan un hermoso color azul turquesa. El regreso lo hicimos por Chiquinquirá, para conocer este importante centro religioso, donde está la basílica y la Virgen de Chiquinquirá, patrona de la República de Colombia desde 1916.
Boyacá es un departamento con muy importante papel en la historia de la república de Colombia, y a veces siento que no se les da el suficiente crédito por ello. Simón Bolívar era devoto de la imagen, sólo por poner un ejemplo.
Boyacá se caracteriza porque cada pequeño pueblo tiene -por así decirlo- una "especialidad". Ráquira = artesanías, Sutamarchán = Longaniza, Tibasosa = producto de feijoa, Monguí = balones, Nobsa = ruanas, etc. Es por eso que la mejor forma de conocer Boyacá es en carro, "puebliando" (visitando pueblos por cortos periódos de tiempo, en carro). Nos quedamos sin conocer muchos otros, como Nobsa, Corrales, Soatá, la Laguna de Tota ... lugares por conocer es lo que hay en Boyacá. Lo que hay es que levantarse temprano, algo para lo que no nacimos algunos.
Finalizamos en la finca de un amigo en Suesca, con un típico (y gélido) atardecer sabanero. Por la noche (en puente es malísima idea regresar antes de las 9PM por la autopista norte) regresamos a Bogotá.
El viaje en carro supera toda expectativa, lo único es que en las carreteras colombianas hay muchísimos peajes (pagamos unos 10) que encarecen un poco la experiencia, pero es un plan muy recomendado para recorrer ciertas regiones, como Boyacá.
Habrá que reptirlo.
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