Colombia Guía oficial de viajes
![]()
![]()
Martes 31 de Agosto de 2010 00:00
Tomamos la carretera hacia el sur y, en dos horas, ya estábamos en San Gil. Recorrimos el Parque Gallineral, un lugar tranquilo donde viven decenas e árboles enormes de cuyas ramas cuelgan musgos como barbas grises. Es perfecto para una caminata donde el principal objetivo sea despejar la mente. Ahí pasa el Fonce, un río de aguas perfectas para el rafting pero peligrosas para nadar.
El parque también posee varios restaurantes donde la especialidad es la mojarra y una piscina que surge de las aguas del río. Ahí pueden comprarse artesanías típicas de la región, como son los coloridos bolsos y alfombras en fique de Curití.
Cuando llegó la hora del almuerzo, fuimos al restaurante Carne Brava, sobre la vía principal de San Gil que conduce a Bogotá. Carne de cabra, carne oreada, sobre barriga y pepitoria (sangre y entrañas de cabra asadas), son los reyes de estos platos típicos santandereanos. Por primera vez en ocho años probé la carne porque no quise rechazar la amabilidad de Eliana la dueña.
Terminado el almuerzo emprendimos el camino a Barichara, el pueblito más lindo de Colombia, a tan solo 15 minutos en auto de San Gil. Es mi lugar favorito por su tranquilidad y belleza arquitectónica, de herencia andaluza. En verano (diciembre a febrero) el cielo está siempre despejado y se ven los más espectaculares atardeceres.
Suescún y Forero apenas si pudieron contener su emoción de ver un lugar así y, en cada esquina nos detuvimos a tomar fotografías para capturar los innumerables ángulos fotogénicos del pueblito. Pasamos junto al mirador que deja ver un enorme cañón y un río y junto al cementerio, bello por sus tallas en piedra y melancólico por el musgo que cubre sus lápidas.
Tomamos el camino a Guane, pueblito arquelógico. Aunque fuimos en automóvil, puede irse es una caminata de 2 horas por un camino real, construído por los españoles durante la conquista. El pueblito es silencioso, al estilo de uno fantasma. Todo en ella es pequeño: la iglesia, su plaza, las casas y los caminos.
Llegar a Barichara es hacer un viaje en tiempo, en el pueblito más lindo de Colombia.
Ahí se encuentra el museo arqueológico en el cual se conservan piezas de cerámica pintadas por los indígenas guane, sus tejidos en fique, herramientas de trabajo talladas en piedra y restos de huesos.
En la noche, llegamos a La Nube, un hotel precioso de concepto minimalista y rústico, que siempre tiene música maravillosa para relajarse. Fuimos al taller de Reinaldo, un artista bogotano que se radicó en Barichara con su esposa e hijos. Se hizo famoso por sus lienzos costumbristas que retratan la vida en Villa de Leyva y por sus cuadros de yeso en alto relieve.

© 2013 por Proexport Colombia
Este sitio usa Joomla como plataforma, adaptación: Astrolabio.
Sitio validado con los estándares del Consorcio W3C: