Colombia Guía oficial de viajes
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Martes 23 de Junio de 2009 01:38
Seguimos con las aventuras urbanas.
Bogotá ya cuenta con un sistema de transporte moderno y la altura de cualquier metrópoli importante: El Transmilenio. Unos buses rojos, articulados, modernos. Pero no quiero hablar de ellos, en realidad me alegra verlos por las calles de nuestra capital, pero al mismo tiempo siento una cierta nostalgia por los demás sistemas de transporte masivos que están destinados a desaparecer pero que tienen su encanto y personalidad criolla.
Aun estoy tratando de aprender a tomar bus, o buseta, o colectivo, ejecutivo, o micro. Esto es un ciencia: dependiendo del tipo de vehículo cambian las tarifas, a partir del anochecer también (no de una hora especifica, sino de la oscuridad del cielo), sobre las rutas, ¿quien va a donde?, ¿cual me deja cerca?. Una cantidad de preguntas que para una persona novata en esta ciudad hacen de la actividad de tomar bus todo un arte.
Yo que llevo ya mas de diez años viviendo en Bogotá tengo aun que preguntar a los nativos que bus tomar. Muchas veces las instrucciones son: Es uno de colores verde y rojo, y fíjate que el cartel diga 20 de Julio, lo puedes tomar sobre la 11, párate en frente de la panadería y veras que pasa. ¿Paraderos? ¿Frecuencias? No, por ahora no he los he captado, el bus pasa o no pasa, y si no pasa se tira uno dentro de unas de esas reliquias sobre ruedas a ver si te acerca a tu destino, o te lleva a un destino totalmente nuevo dentro de la cuidad.
Soy consciente que todo esto no suena muy bien, omito lo sucios que pueden ser, lo viejos, lo groseros que pueden ser los conductores, el humo negro que producen y lo rápido que pueden llegar a rodar sobre algunas avenidas (tierra de Juan Pablo Montoya). Pero me siguen gustando y prefiero montarme en ellos a tomar el Transmilenio.
Me gusta que el bus tenga música tropical a todo volumen, que lo pueda parar en cualquier parte de la calle y no tener que ir hasta un paradero, me gusta ver a todo un bus dormido con la gente cansada después de una larga jornada laboral. Me aguanto las pulgas y las silla donde no caben mis piernas, porque me pongo a mirar las decoraciones que tienen a su interior y como las pinturas únicas de cada uno en sus carrocerías. Me entretengo con los músicos que suben con arpas, guitarras y tambores a ganarse la vida. También me causa mucha curiosidad ver los lápices, agujas, manuales de ingles, corta uñas, que vendedores tratan de vender, y casi siempre le compro los 4 dulces al niño con su canasta y su discurso preparado y repetido una y otra vez durante el día. No se, toda estas actividades hacen de mis viajes por bus siempre muy entretenidos y originales.
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