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Volar sobre cafetales. Día 2

Haga click sobre la imagen para ampliarla El Bosque del Samán, una tradicional hacienda cafetera, abrió sus puertas al equipo de Colombia Travel / Foto: Carlos Sueskún.

El Bosque del Samán, una tradicional hacienda cafetera, abrió sus puertas al equipo de Colombia Travel / Foto: Carlos Sueskún.

Despertamos en Alcalá. El Bosque del Samán, una tradicional hacienda cafetera convertida en hotel, abrió sus puertas al equipo de Colombia Travel y nos invitó a participar en la jornada de ordeño. Allí, después de extraer la leche de una vaca llamada Gertrudis, alimentamos a los terneritos del corral.

Ya entrada la mañana, nos dirigimos a las estaciones de Canopy en el Bosque del Samán. Recorrimos 2 kilómetros a través de siete rutas y suspendidos en los cables pudimos alcanzar una vista extraordinaria de la región.

Nos deslizamos entre cafetales, platanales y guaduales, a una velocidad que podía alcanzar hasta 80 kilómetros por hora, y desde las estaciones pudimos escuchar el canto de los recolectores de café. Esas melodías, que son también la voz de la montaña, nos recordaron el trabajo y la dedicación que están detrás de una taza de café colombiano.

Haga click sobre la imagen para ampliarla  Nos vestimos con atuendos típicos de los recolectores de la región / Foto: Martha Botero.

Nos vestimos con atuendos típicos de los recolectores de la región / Foto: Martha Botero.

Fue una una increíble sensación de libertad, toda la fuerza y el misterio de la naturaleza estaban bajo nuestros pies.

Hacia el medio día, los guías turísticos del Bosque del Samán nos invitaron a conocer el proceso artesanal del cultivo del café. Observamos cómo se prepara la tierra y germinan las semillas que, después de unos meses, se convierten en chapolas -las primeras dos y únicas hojas redondas de la planta de café, que además le dan nombre a las “chapoleras”, como se les conoce a las recolectoras de café-.

Realizamos un recorrido por los cultivos y recolectamos algunos frutos que después fueron despulpados, lavados y secados. Así es como se obtiene el café pergamino, que luego pasa por un proceso de tostión para, finalmente, ser molido y empacado.

El Bosque del Samán produce un delicioso café orgánico que pudimos disfrutar después de este maravilloso recorrido, vestidos con atuendos típicos para la práctica de esta labor en la región.

En la tarde, nos dirigimos hacia el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria Panaca, ubicado en el municipio de Quimbaya. En una carreta guiada por dos hermosos caballos, recorrimos todas las estaciones y pudimos conocer las principales actividades y tradiciones del campo y observar cientos de especies de animales domésticos, incluyendo a “Pesito”, un caballo de raza Falabella que es la más pequeña del mundo.

Haga click sobre la imagen para ampliarla El Bosque del Samán, una tradicional hacienda cafetera, abrió sus puertas al equipo de Colombia Travel / Foto: Carlos Sueskún.

“Pesito” es un caballo de raza Falabella, la más pequeña del mundo / Foto: Carlos Sueskún.

Desde Panaca, atravesamos un puente hacia el Hotel Decameron Panaca en donde pudimos recorrer parte de su infraestructura y conocer los servicios que ofrece a sus huéspedes y visitantes. Este hotel conserva muchos detalles de la tradición cafetera y cuenta con importantes espacios que lo hacen atractivo para la realización de eventos y congresos.

En la noche, de regreso al hotel Bosques del Samán, los guías turísticos nos invitaron a realizar Canopy nocturno. Volamos bajo las estrellas, en medio de la noche, completamente libres y protegidos por las montañas y la espesa vegetación.

Fue una experiencia maravillosa que nos preparó para para continuar esta travesía en la hermosa tierra del café.

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