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Rumbo al Triángulo del Café

Haga click sobre la imagen para ampliarla El infinito horizonte verde es una de las bondades de esta tierra que evoca la magia de la naturaleza / Foto: Carlos Sueskún.

El infinito horizonte verde es una de las bondades de esta tierra que evoca la magia de la naturaleza / Foto: Carlos Sueskún.

Nuestro recorrido comenzó por tierra desde Bogotá hasta la ciudad de Armenia, en el departamento del Quindío. Este fue el primer destino que nos acogió en la hermosa región del Triángulo del Café.

Por un camino cargado de montañas y extensas curvas que, bajo el sol, nos transportaron a los días de fiesta, encontramos un lugar para refrescarnos, hacer una pausa y disfrutar del dulce sabor de unos mangos que crecen por la vía a Ibagué.

Después de varias horas de recorrido, las Palmas de Cera, consideradas símbolos nacionales, nos guiaron hasta la tierra que huele a café. Era inevitable quedarse callados y observar, intentar guardar en la memoria y para siempre los fugaces momentos en que las imágenes nos arrancaron recuerdos de la infancia. Entonces, la felicidad y la euforia se hicieron evidentes.

Imponentes paisajes, trabajadores consagrados y un infinito horizonte verde son las bondades de esta tierra que evoca la magia de la naturaleza y la hospitalidad de sus habitantes.

Visita la guía oficial del Triángulo del Café

*“Unesco declara Patrimonio de la Humanidad a toda la zona cafetera que comprende los departamentos de Quindío, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca”

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