Colombia Guía oficial de viajes
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Gustavo Marzola llegó a Colombia hace 27 años, de paso. Conoció el país y decidió quedarse para siempre. Aquí, fundó una exitosa escuela de “Reiki” y, junto a Guillermo Stanglini, también argentino y socio, fundó un restaurante de parrilla argentina que figura en decenas de reseñas de gastronomía en Bogotá.
En 1995, cuando conoció a Guillermo en Colombia durante un asado con unos amigos, nació la idea de crear un negocio en el que ambos hicieran algo que disfrutan y saben hacer muy bien: asar carne. Para un argentino, una parrilla tiene una mística, desde que se cría la res hasta el momento de servir la carne.
“Se hizo una sociedad muy linda, Guillermo traía desde Argentina muchos de los productos que usamos, para mantenernos fieles a la receta. Mi abuelo y mi padre siempre estuvieron vinculados con los restaurantes, los eventos y las fiestas. Ser parrillero es algo que llevo en la sangre; uno no aprende, nace”, afirma Marzola al recordar el inicio de Patagonia, su restaurante.
GM: Soy argentino.
GM: En 1983 salí a hacer un viaje por toda América, tras un periodo muy fuerte en Argentina por la guerra de las Malvinas. En 1995, en un segundo viaje, decidí quedarme.
GM: Soy un viajero errante, viajar es algo que tengo en el alma. Hice dos viajes por toda América, desde Argentina a Estados Unidos.
GM: Nunca tuve un límite, nunca dije “llegué hoy, me voy el jueves”.
GM: Siempre salen cosas nuevas en un viaje, por eso me gusta viajar solo, porque uno se conecta más con el universo de cada país y conoce más gente. Nunca pude decir cuándo volver, porque Colombia me encantó con su magia.
GM: Conozco casi todo, menos la Amazonía, Chocó, Guajira y el interior de los Llanos Orientales. El que más me gusta es San Andrés, con ese mar y esas playas como ninguna otra. Lo más cautivante son las diferencias entre la gente de cada región; por ejemplo, la gente de Bucaramanga es cordial y estricta y, las personas de Antioquia son de todas las más cordiales, las que mejor reciben a los extranjeros. Eso enamora mucho.
GM: Estudiaba Reiki (un tipo de medicina alternativa y meditación), la primera vez que vine, en 1983. Estaba haciendo una maestría en Reiki en 1994 y, al terminar, mi maestro me preguntó si quería enseñar en Argentina o en otro lugar. Decidí venir a Colombia sin pensarlo; había dejado muchos amigos, muchas personas atrás.
GM: Porque se van a enamorar de su tierra, de su gente. Cuando yo llegué a Colombia, todo empezó a fluir, todo se abrió. Uno en Colombia está mejor.
GM: No. Así me den todo lo que tengo en Colombia, pero a Argentina, no volvería. Ya no puedo adaptarme, llevo 27 años viviendo aquí y, cuando estoy allá, me siento un extranjero.
GM: La Guajira, aunque también me gustaría conocer el Chocó.
GM: Los primeros días tiene que recorrer Bogotá y conocer La Candelaria, la Calera, la vida nocturna y la Catedral de Zipaquirá. Después puede ir a San Andrés y ver sus bellísimas playas, no hay otras iguales. Santa Marta me parece espectacular, caminar en el Parque Tayrona en medio de cocoteros hasta llegar la playa o conocer Pueblito y compartir cultura con los indígenas.
Tampoco pueden perderse la gastronomía colombiana: me encanta la bandeja paisa, no hay nada como unos buenos fríjoles; un buen ajiaco, un sancocho de pescado del Caribe colombiano. Me gustan mucho la arepa de huevo, las hormigas culonas de Santander, las almojábanas, los pandeyucas... ¡Me gusta toda la comida Colombiana! En Colombia, para entender la gastronomía, la gente debe pasar un tiempo para descubrir la magia de la comida que se capta poco a poco.
GM: Creo que Colombia ha avanzado mucho en materia turística. La ciudades están preparadas para recibir a los turistas. Cartagena es una ciudad internacional donde llegan cruceros y hace eventos gran parte del año. Medellín es una ciudad preciosa fuera del alcance de muchos ojos, llena de gente linda, arquitectura ye ventos de moda. Bogotá está teniendo su auge.
Su gastronomía es deliciosa y se consigue de todo: comida típica, internacional, fusión. Hay muchos restaurantes excelentes, cada uno con identidad propia. Cualquier extranjero que venga va a querer volver y si tiene la posibilidad de quedarse, lo hará.
GM: Claro que la conozco, he visto todos los comerciales en televisión. ¡Me encanta!
GM: Sí, hace sentir muy bien a los extranjeros
GM: Sí, me siento colombiano. De todos, Colombia fue el país que más me enamoró, con el que sentí química, el que generó más impacto en mí. Me enamoré de su tierra y sus mujeres.

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