Colombia Guía oficial de viajes
Bogotá, Marzo 30 de 2010
En el último siglo, en el mundo se ha desarrollado una práctica victoriana que ha logrado captar la atención de millones de personas, convirtiéndose en toda una industria que además de ser generadora de miles de millones de dólares, también tiene un fondo social y ambiental que contribuye a la conservación de la naturaleza y la fauna, esta práctica se llama avistamiento de aves.
Con mas de 10000 especies de aves en el planeta, el avistador se convierte en un coleccionista silencioso que viaja por el mundo tachando de su checklist la mayor cantidad de aves que pueda ver, esto lo lleva a viajar a distintas partes del mundo en busca de especies raramente vistas o lugares en los que pueda ver el mayor número de especímenes.
Colombia, país diverso que posee en su territorio la mayor cantidad de especies de aves en el mundo, se perfila como un epicentro internacional de avistamiento de aves. Su diversidad de climas, que van desde el cálido Caribe hasta los páramos y nevados en la cordillera de los Andes, dan hogar a más de 1886 especies que configuran todo un deleite para aquellos amantes de estos animales.
Colombia es el país con el 0.1% del territorio mundial, y tiene cerca del 20% de las aves del planeta.
Adicionalmente, el desarrollo de este nicho de mercado, que en el 2009 generó más de $45 mil millones de dólares, ha impulsado la industria del eco-turismo colombiano para poder explotar el gran potencial que tiene en esta materia, y atraer avistadores de todos los rincones del mundo.Igualmente, este crecimiento del turismo de aves también ha venido acompañado de grandes campañas de protección, y conservación de todos los patrimonios naturales con los que cuenta Colombia.
El interés por observar aves por su belleza estética, más allá que por su valor utilitario (como comida), empezó al final del siglo XVIII con los trabajos de los naturalistas ingleses George Montagu y Gilbert White. Sin embargo, no fue sino hasta la época victoriana que estos animales empezaron a tener una gran atención por el público en general, no obstante ésta inclinación estaba más direccionada hacia la colección de huevos y luego plumas, que más tarde se convertirían en artículos de moda.
Hasta finales del 1800 que la consciencia de preservar y proteger las aves cogió popularidad. Con la fundación de organizaciones como la Sociedad Audubon, que luchó contra la venta de aves exóticas en Estados Unidos, o la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSBP por sus siglas en inglés), se abrió paso a una nueva era donde el ave sería el protagonista. Fue ésta capacidad de organizarse lo que llevó a esta disciplina a tomar fuerza a mediados del siglo XX. La creación de varias asociaciones de ornitólogos como: la Unión de Ornitólogos Americanos y la Asociación Británica de Ornitología, estas imprimieron un perfil científico y metodológico al avistamiento, lo que contribuyó a una recopilación sistemática de las especies, y más adelante al estudio taxonómico y de comportamiento.
Igualmente, el desarrollo de la industria automotriz y aeronáutica, significó tanto para aficionados como para científicos, un incremento en la capacidad de movilizarse a lugares remotos, estimulando así el desarrollo turístico de esta materia. Esto se materializó con la fundación en 1965, de la primera empresa turística dedicada al avistamiento de aves llamada Ornitholidays, y la publicación de libros como el de John Gooders “Where to watch birds” (Dónde ver aves).
Sin embargo, el internet ha revolucionado la forma en que estos amantes de las aves se comunican actualmente. Con más de cuatro millones de páginas de internet, foros, boletines, canales de youtube, grupos de facebook y salones de chat, los avistadores están más conectados que nunca, logrando establecerse como un nicho de mercado comunicado y organizado.
El avistamiento de aves es el pasatiempo al aire libre con mayor crecimiento a nivel mundial, sólo en EEUU el aviturismo aumentó un 184% entre 1983 y 2009, alcanzando la extraordinaria cifra de 75 millones de aficionados. Por esto, el aviturismo es el segmento de eco-turismo que más puede aportar a aumentar la captación de divisas, y mejorar los ingresos de las poblaciones locales.
Áreas silvestres que conserven aves como las colombianas, son un producto que tiene una demanda comprobada a nivel mundial. El aviturismo es uno de los fragmentos más establecidos e importantes en términos financieros, no siempre requiere de inversiones especializadas, tan sólo de buen transporte, alimentación, alojamiento, higiene, seguridad y una excelente gestión de operación, así como guías muy preparados. Si se hace debidamente tiene retornos económicos inmediatos, y se puede combinar perfectamente con otros atractivos turísticos ya conocidos.
Colombia es un país reconocido ampliamente por sus espacios naturales. Con un gran conjunto de parques nacionales y una gran diversidad de paisajes que invitan a practicar el eco-turismo. Pero lo curioso es que además de observar los paisajes naturales el país es el sitio ideal para la práctica de aviturismo. Su amplia diversidad de hábitats, que abarcan desde tres cordilleras de los Andes, dos valles ínter-andinos, el Amazonas, desiertos, lagos y las costas Pacífica y Atlántica, dan hogar a 1886 especies de aves conocidas incluyendo 78 especies endémicas, y 90 especies en peligro de extinción.
La observación e interpretación de aves de una zona determinada se ofrece en Colombia en cuatro de las seis regiones del país. Los amantes de las aves tienen la posibilidad de observar los colibríes y los hormigueros en la región Andina. En la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicada en la región Caribe, los avituristas encontrarán el lugar con la más alta concentración de especies de aves endémicas en Colombia, entre las que cabe destacar el Periquito y el Tororoi de Santa Marta. La Región Pacífica se destaca por ser un corredor migratorio de aves entre Centro y Sur América, y la Región Amazónica se caracteriza por ser un enorme ecosistema que alberga más de 500 especies. Así, Colombia ofrece al mundo y a los amantes de las aves, un abanico de posibilidades para disfrutar de los colores y el sonido de los pájaros.
Una de las grandes propuestas en el tema, la hace la fundación ProAves, organización sin ánimo de lucro que desde hace 12 años enfoca sus esfuerzos hacia el estudio y la conservación de la biodiversidad en Colombia, especialmente de las aves y sus hábitats. Este emprendimiento que comenzó en 1998, ha hecho un trabajo impecable en educación, investigación, y protección de la riqueza natural con la que el país cuenta. Ellos, además de lograr consolidar ya 15 Reservas Naturales de Aves (RNA), que abarcan 17.230 hectáreas, también han alcanzado con éxito proteger 1.123 especies ó el 60% de la avifauna colombiana y 77% de las aves endémicas del país, así como el 78% de las 90 especies globalmente amenazadas.
Esto lo han conseguido gracias a varias iniciativas, como “Nidos Artificiales” que ha permitido que desde 2004 se hayan instalado 209 nidos para 7 de las especies de loros en peligro de extinción en Colombia, dado que gracias a la erosión, los troncos de los arboles se estaban volviendo demasiado duros para que los loros pudieran construir sus nidos, dejándolos desamparados y muriendo a causa de ello.
Otro programa digno de resaltar como ejemplo de responsabilidad social y trabajo con comunidades, es el programa “Mujeres por la Conservación”, el cual tiene como objetivo empoderar a la mujer de las zonas aledañas a las RNA, capacitándolas y proveyéndolas de capital para montar negocios comunitarios en armonía con el medio ambiente, y contribuyendo directamente a su conservación. Por otro lado, Proexport ha contribuido a promocionar a Colombia como destino aviturista, participando en varios eventos internacionales, se ha desarrollado y comercializado el turismo ecológico tanto dentro como fuera del país, conservando las especies vivas, como una forma de recreación.
Con tres grandes rutas (dos andinas y una caribe) se elaboran individualmente los recorridos dependiendo de las necesidades de cada cliente, destinando el 100% de las ganancias, a la conservación y protección de las reservas naturales de Colombia. Se ha avanzado bastante desde los 80 visitantes que llegaron en el 2006 hasta los más de 400 que visitaron el año pasado el país en con el objetivo de ver aves. Sin embargo, es un trabajo en proceso que tiene mucho por crecer, mejorando destinos, desarrollando los certificados eco-turísticos que mejoren la calidad de los productos y servicios. De esta manera, Colombia sigue avanzando en su estrategia de posicionamiento como destino turístico de clase mundial, consolidándose en la oferta de productos turísticos especializados para atraer nuevos tipos de visitantes.
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