Sasaima, un gran lugar de descanso cerca de Bogotá
Sasaima es un pequeño pueblecito cercano a Villeta (del que hablaré en mi próximo post), situado a unos 72 kilómetros de Bogotá. Forma parte de la provincia de Gualivá y su economía está basada en la agricultura y la ganaderia. Históricamente este territorio estuvo ocupado por indígenas panches y gobernado por el cacique Cacaima, hasta la llegada de Hernán Pérez de Quesada en 1541. En el Parque Central de la Identidad Sasaimera se encuentra una estatua homenaje al cacique que, aunque resistió durante largo tiempo los ataques de los invasores y tras trasladar su vivienda a las cercanías del río Gualivá, finalmente fue derrotado.

En esta curiosa plaza central de bonitas vistas a las montañas también nos encontramos con el templo de San Nicolás y la pequeña capilla de Santa Bárbara, que recuerda en tamaño a la de la plazoleta del Chorro de Quevedo, en pleno centro histórico de Bogotá. Otra de las grandes atracciones turísticas de la región son las estaciones de ferrocarril de La Victoria y Sasaima, que fueron declaradas monumento nacional en 1996.

Para los amantes de los bellos paisajes naturales que ofrece Colombia, Sasaima ofrece interesantes visitas cercanas al pueblo. Se recomienda visitar los Altos de los Jeroglíficos y del Mirador, la laguna del Mesón o los lagos de Pilaca. Una actividad que me pareció muy curiosa fue la visita a la caverna del Indio, cercana al Alto de la Cruz y lugar en el que los indígenas enterraban a los personajes y guerreros más ilustres en la creencia de que su priviliegiada situación en lo alto de las montañas ayudaría a que éstos vigilaran mejor sus tierras y cosechas.

Gastronómicamente, tuve la oportunidad de probar la chanfaina, un plato de origen español bastante cotundente elaborado a base de menudencias cocinadas en un sofrito de verduras y especias. Interesante y contundente. También es reconocida por su sancocho de res y gallina y por el guarapo de caña, que es básicamente el jugo de la caña de azúcar procesada en un pequeño trapiche, servido bien frío y mezclado ocasionalmente con limón para restarle dulzor. Sasaima debe su sobrenombre de "ciudad frutera de Colombia" a la gran fama que han adquirido dos de sus productos más valorados, las naranjas y las mandarinas. Merece la pena darse un paseo por el mercado de abastos, cercano a la plaza central y aprovisionarse de productos frescos al mejor precio.

Además de todos los pequeños placeres que ofrece este agradable pueblecito, se recomienda alquilar una pequeña finca para disfrutar del clima y del contacto con la naturaleza. La oferta es enorme y casi todas incluyen multitud de comodidades tales como piscina, salón de juegos o cancha de fútbol. Yo pasé un fin de semana en una finca cercana al pueblo y la experiencia no pudo ser mejor.


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