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Inicio > Official Bloggers > Jorge Bela > La Tatacoa: calor y paisajes espectaculares bajo las estrellas del Huila

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El desierto de la Tatacoa no es un desierto. El nivel freático está a penas a 6 metros de profundidad, y en época de lluvias, en una de ellas tuvo lugar mi visita, la tenue cubierta vegetal luce con un verde saturado.

Técnicamente, es un bosque tropical seco. Pero aún sin ser académicamente un desierto, es un lugar realmente espectacular. Sus altas temperaturas diurnas (por la noche baja el calor y se duerme muy bien), su baja pluviosidad, una de las menores de Colombia, y sus vastos horizontes convierten a la Tatacoa en el lugar perfecto para la observación astronómica, y por eso se construyó un pequeño observatorio, sabiamente dirigido por Javier Fernando Rua Restrepo y que constituye uno de los puntos focales de la visita.

Ubicado en el municipio de Villavieja, a pocos kilómetros de Neiva—capital de Huila—, la Tatacoa recibió su nombre de una especie de serpiente venenosa, probablemente de la familia de la cascabel,  ya extinta desde tiempos prehispánicos. Tras la llegada de los españoles el territorio quedó integrado en reducciones o misiones de los jesuitas, que introdujeron monocultivos y la cría del chivo, sustituyendo la flora y fauna original como forma de garantizar la subsistencia a una creciente población. Fue precisamente como consecuencia de los monocultivos y de la ganadería extensiva que comenzó el proceso de erosión que, con el transcurso de los siglos, está dando lugar a las formaciones geográficas más conocidas de la zona: las espectaculares cárcavas.

Aunque a una escala mucho más reducida, el paisaje es muy similar al del los famosos cañones del sudoeste norteamericano. La lluvia y las cabras continúan su labor erosionadora, descubriendo capas de arcilla intercaladas con capas de sal, cuyo brillo blanco nos recuerda que no hace mucho este valle estuvo bajo el mar. En algunos lugares la erosión ha formado unas solitarias torres cuyo punto más alto lo forma el nivel original del suelo: son los llamados testigos. Desde la posada en la que nos alojamos nos advirtieron de que tuviéramos cuidado: es fácil perderse en el intricado y hermoso laberinto de cárcavas. En caso de duda, mejor buscar un guía local que, de forma muy económica, nos puede evitar cualquier disgusto, y nos puede conducir hasta unas pozas en las que es posible bañarse (algo muy de agradecer en un clima tan caluroso).

El chivo, su leche y los derivados de ambos conforman la gastronomía local, que cocinan de maravilla en las posadas que rodean el observatorio. Incluso dentro del mismo hay un pequeño restaurante. Pero lo que nadie debe perderse es la charla que todos los días, al caer la noche, da Javier en una esplanada. Tal es su entusiasmo que cada noche pareciera que es la primera vez que muestra el espectacular cielo del Huila a los visitantes. Con un potente láser va mostrando las estrellas, constelaciones y planetas. Al estar Colombia tan cerca del ecuador, es posible ver la práctica totalidad del cielo, desde la estrella Polar hasta la Cruz del Sur. Es una experiencia inolvidable, tanto para adultos como para niños.

Debido al calor, es imprescindible llevar ropa ligera, preferiblemente de color claro, sombrero, gafas oscuras, y estar prevenido porque de cuando en cuando sí llueve (a mi me cayó un chaparrón encima). En las caminatas es imprescindible llevar agua en botella o cantimplora. También es recomendable llevar repelente antimosquitos, pues por la noche hacen su aparición, para sorpresa de aquellos que no los esperan en un lugar conocido como desierto. Hay varios espacios donde acampar, pero para aquellos que prefieran una cama hay posadas con cabañas donde también ofrecen almuerzos, cenas y desayunos, así como los artículos de primera necesidad. La visita al desierto de la Tatacoa es un excelente plan para hacer también con niños, que sin duda nunca olvidarán la espectacular contemplación de las estrellas y, quién sabe, quizá nacerá en ese momento un nuevo gran astrónomo colombiano.

Etiquetas: tatacoa, huila, astronomía
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Comentarios

Invitado
cielo Viernes, 09 Agosto 2013

el desierto de la tatacoa, es algo increible e ido 3 veces y siempre quiero volver es como estar en otro planeta se los recomiendo a todos y mas aun con el servicio de psiscina en pleno desierto es maravilloso aprovechen conoscan el desierto de la tatacoa se sorprenderan

Invitado
villa de leyva Domingo, 22 Septiembre 2013

Amo este destino en el Huila, el departamento del bambuco. Los paisajes deserticos son hermosos, suelen transportarlo a uno a otros mundos. Muero de ganas por conocer la piscina, la hevisto en algunas fotos y luce espectacular. En Villa de Leyva también encontrarás paisajes desérticos con pozos azul aguamarina en medio del desierto.

Invitado
Globellers Lunes, 02 Diciembre 2013

El lugar tiene muy buena pinta, nos apuntamos el sitio en nuestra libreta viajera de proximos destinos!!! :-)

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Invitado
Invitado Viernes, 01 Agosto 2014
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