¡A Quejarse al Mono de la Pila!
La historia cuenta que a finales del Siglo XVI los bogotanos más humildes acudían a lavar la ropa sucia o hacer acopio de agua a los ríos Manzanares y San Francisco, donde también confluían las aguas negras de la ciudad. Estos arroyos quedaban bastante lejos del centro por lo que urgió la necesidad de edificar una fuente en el corazón de la urbe, con el fin de acortar los largos paseos al río.

Volver al home Official Bloggers



